Conoce más sobre Nubes Blog ✅ En Tipos de Nubes también podrás ver un amplio blog donde podrás conecer más sobre las nubes y sus tipos.

¿Qué son las nubes?

No, no son vapor de agua. Esa es la típica respuesta que nos ofrecen cuando nos enseñan el ciclo del agua en el colegio, que esta se evapora de mares y ríos y al ascender se forman las nubes. Para nada, mentira pura y dura. O bueno, mejor dicho, es una verdad a medias.

Si se piensa un poco, es obvio que no puede tratarse de vapor. El agua en estado gaseoso es invisible, y las nubes se ven a kilómetros, por tanto, el vapor queda descartado.

Entonces ¿qué son? Las nubes son diminutas gotas de agua líquida en suspensión, o heladas si se encuentran a suficiente altura. Estas pequeñas gotas se mantienen en el aire debido a su pequeño tamaño, que oscila entre 0,2 y 0,3 mm de diámetro.

Sólo caen en forma de precipitación cuando llegan a medir entre 1 y 5 milímetros. Su color blanco característico se debe a que la luz del Sol que incide en estas gotitas, las cuales reflejan los colores visibles que conforman la luz, quedando así la mezcla de todos ellos, es decir, el blanco.

Lo que nos cuentan las nubes

Si observásemos el cielo con ojos expertos, podríamos anticiparnos a una tormenta con tan solo comprobar el comportamiento de la estela que deja un avión. Las nubes, naturales o no, ofrecen mucha información a quien sabe interpretarlas.

“Las nubes describen un estado de la atmósfera. Para que se formen tiene que haber vapor de agua que se condense en forma de gotitas o en cristalitos de hielo y dan mucha información. No es lo mismo tener un cielo con los típicos estratocúmulos, que son nubes oscuras asociadas a un tiempo estable, a ver cumulonimbos, que son nubes de tormenta, que dejan mucha precipitación”, explica Rubén del Campo Hernández, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y experto en la materia.

Hasta las nubes que no se forman de manera natural tienen algo que decir: “Hay ocasiones en las que un avión pasa y deja una estela que se disipa muy rápidamente, ¿de qué nos está informando? Pues de que a la altitud a la que se encuentra hay muy poca humedad y, por lo tanto, tenemos una capa de aire seco. Si en cambio, la estela permanece, va ganando tamaño o adquiere distintas formas, nos indica que en las capas altas hay humedad y hay viento, y eso puede ser señal de que un frente de lluvias o un frente frío pueden acercarse”, añade.

Desde que fueron incluidos en el Atlas Internacional de las Nubes de la Organización Mundial Meteorológica (OMM) en 2017, esos fenómenos artificiales derivados de la acción del hombre también son considerados nubes de forma oficial. “Se les ha dado el nombre de Antroponube (homogenitus) y no se refieren sólo a las estelas de los aviones, también a otros tipos de nubes como las que se crean a partir del vapor de agua que sale de las chimeneas de las centrales térmicas y se condensa”, apunta del Campo Hernández.

Clasificación
Cirros

Nubes separadas en forma de filamentos blancos y delicados, o de bancos o bandas estrechas, blancas o casi blancas.

Cirrostratos

Velo nuboso transparente y blanquecino, (parecido a cabellos) o liso, que cubre total o parcialmente el cielo y que produce generalmente halos.

Cirrocúmulos

Capa delgada de nubes blancas, sin sombras, elementos muy pequeños en forma de granos, ondulaciones, etc., unidos o separados.

Altoestratos

Lámina o capa de nubes, grisácea o azulada, de fibroso o uniforme, que cubre total o parcialmente el cielo. Permiten distinguir vagamente el Sol. No producen halos.

Altocúmulos

Banco o capa de nubes blancas o grises, compuestas por losetas, masas redondeadas, rodillos, etc., las cuales son a veces parcialmente fibrosas o difusas.

Cumulonimbos

Nube amazacotada y densa, con un desarrollo vertical forma de montaña o de enormes torres. Parte, al menos, de su cima es normalmente lisa, fibrosa o estriada.

Estratos

Capa de nubes generalmente gris, con una base relativamente uniforme, de la que puede caer llovizna. Los estratos no producen halos salvo a temperaturas muy bajas.

Nimbostratos

Capa de nube gris, a menudo oscura, con un aspecto velado por la precipitación de lluvia o nieve que cae más o menos continuamente desde ella.

Estratocúmulos

Banco, sábana o capa de nubes grises o blanquecinas, y blanquecinas, que tienen casi siempre partes oscuras; compuestas por losetas, masas redondeadas, rodillos, etc.

Cúmulos

Nubes aisladas, en general densas y con contornos bien desarrollan verticalmente en forma de protuberancias, cúpulas o torres, y cuyas partes superiores convexas parecen una coliflor. *

* Con información de la Agencia Estatal de Meteorología

En total, existen 10 géneros de nubes, determinados por la altura a la que se forman. Las nubes altas son aquellas que se forman por encima de los 5.000 metros, las nubes medias aparecen entre los 2.000 y los 7.000 metros y las bajas suelen formarse a una altura máxima de 2.000 metros. Estos géneros se subdividen en especies (según forma y estructura), variedades (según transparencia y distribución) y rasgos complementarios, dando como resultado hasta 100 combinaciones distintas.

En lo cielos de España pueden encontrarse muestras de casi todo este catálogo debido a su variada geografía, su marcada estacionalidad y la altitud a la que se encuentra, que hace que aquí coincidan muchos tipos diferentes de masas de aire. “En verano, cuando aparecen nubes, suelen ser de desarrollo vertical. Suelen hacerlo a partir del mediodía y en parte gracias al calor. Si hay condiciones atmosféricas adecuadas –que haya aire frío en las capas altas- dan lugar a cúmulos o cumulonimbos que eventualmente acaban en tormenta”, explica el experto. En cambio en invierno es frecuente toparse con “altoestratos o nimbostratos, que son nubes con menos desarrollo vertical pero más extensas horizontalmente, que dejan lluvias más extensas por todo el país”.

En otras zonas, como las islas Canarias son más frecuentes los estratocúmulos, que en el norte de esas islas dan lugar al mar de nubes. Los estratos también son típicos en zonas costeras, sobre todo en el Cantábrico.

Las nubes y el cambio climático
Las nubes y el cambio climático

El tema de la nubosidad es para las predicciones y estudios de cambio climático uno de los aspectos que más incertidumbre presenta. “La nubosidad tiene mucha relación con el balance radioactivo, es decir, con la diferencia entre la radiación que nos llega del sol y la que el planeta emite, una descompensación de ese balance provoca el calentamiento del planeta”.

Por lo tanto, para poder valorar de manera certera cómo evolucionará el clima en un futuro, sería necesario saber qué tipo de nubes pueden predominar más, “por ejemplo, las nubes altas, tipo cirros, permiten que entre radiación, pero dificultan que salga, por lo que se tienda a calentar más y, en cambio, las nubes más bajas, que están más cerca de la superficie, impiden que entre”.

Sin embargo, la tecnología de la que disponemos hoy en día no nos permite saber con precisión cuál será el comportamiento del fenómeno meteorológico más etéreo.

¿Por qué las nubes flotan si el agua pesa más que el aire?

Cuando nosotros vemos nubes lo que vemos son moléculas de agua que han pasado de ser vapor a ser líquidas, se han condensado. Cuando dejamos de ver una nube que parece que se desvanece, es porque las condiciones termodinámicas en la atmósfera han cambiado y el agua vuelve a pasar al estado gaseoso (vapor de agua).

La gota de agua líquida está sujeta a una fuerza que es su peso, mayor que el del volumen equivalente de aire, pero el aire que hay a su alrededor ejerce otra fuerza, el rozamiento, que es una de las causas por las que no cae. Para que la fuerza de ese rozamiento (hacia arriba) sea mayor que la que ejerce el peso hacia abajo, la gota tiene que ser muy pequeña. Esta es la explicación principal a por qué las nubes flotan: están formadas por gotas de agua tan pequeñas que su peso es una fuerza inferior a la fuerza de rozamiento que ejercen las moléculas de aire que las rodean.

Esas gotas de agua chocan unas con otras y se agregan, aumentan su tamaño y al final, cuando ese peso es superior a la fuerza de rozamiento que ejerce el aire alrededor, precipitan, es decir, caen. Por eso llamamos precipitación a la lluvia o la nieve.

En paralelo suceden otras cosas. Por debajo, las nubes tienen capas de aire en movimiento. Cuando un fluido está en movimiento genera una turbulencia que favorece que las cosas se mantengan suspendidas en él, que “floten”. Al igual que cuando estamos en una piscina, si nos ponemos de pie y estamos inmóviles, nos hundimos pero si movemos los brazos y los pies flotamos y esto es así porque generamos una turbulencia en el agua que hay por debajo de nosotros que nos sostiene sin hundirnos. Ese mismo efecto causa la turbulencia del aire que rodea las nubes. Así que para que “floten” se superponen ambos procesos, por una parte el rozamiento con el aire tira de ellas hacia arriba y por otra el aire en movimiento que hay bajo ellas las sustenta.

¿Por qué las nubes flotan si el agua pesa más que el aire?

Hay otro efecto curioso que nos explica una característica de la lluvia en la que seguro que te has fijado alguna vez. Mientras las gotas se mantienen en la nube y vemos a esta flotar en el cielo es porque hay un equilibrio de las fuerzas que actúan sobre ella: está el peso tirando hacia abajo y esa fuerza de rozamiento hacia arriba. Pero la fuerza de rozamiento es mayor cuando la gota está quieta que cuando la gota empieza a moverse porque el rozamiento que ejercen entre sí dos cuerpos es mayor en reposo que en movimiento (en Física, se explica que el rozamiento estático es mayor que el rozamiento dinámico). Es como cuando quieres mover un armario lleno de ropa en tu dormitorio y el primer empujón te cuesta un esfuerzo muy grande pero, una vez que está en movimiento, ya te cuesta menos arrastrarlo. Eso es así por qué cuando está quieto lo que tienes que vencer son las presiones estáticas que son mayores y cuando está en movimiento la fuerza que hay que superar es la de las presiones dinámicas que son más pequeñas. Pues a la gota de agua en la nube le pasa igual, tiene que adquirir un tamaño grande para vencer el rozamiento estático, que es mayor, pero una vez que empieza a caer, el rozamiento es más bajo y esto ayuda al proceso de precipitación. Por eso al inicio de la lluvia las gotas son más grandes que cuando ya lleva lloviendo un rato, que son más pequeñas. Yo tenía un profesor que explicaba esto con un ejemplo muy gráfico, si vas en coche y comienzan a caer goterones sobre el parabrisas que se hacen más pequeños a medida que avanzas, quiere decir que estás desplazándote en sentido opuesto al del frente de lluvia, pero si lo que caen sobre el coche son gotas pequeñas, quiere decir que estás moviéndote desde el final hacia el inicio del frente de nubes.

Un equipo científico enfría agua hasta 43 grados bajo cero sin congelarla

En el laboratorio, el agua se puede enfriar muy por debajo de cero grados centígrados sin que congele. Teóricamente hasta 48 grados bajo cero, si está completamente libre de impurezas, pero nadie ha llegado a esa cifra. A temperaturas tan bajas, las moléculas de H2O pierden energía y se empiezan a ordenar en tetraedros, de manera que el mínimo contacto con una superficie o la presencia de una minúscula partícula que actúe como núcleo precipitan la formación repentina de una estructura cristalina: el hielo. Quienes estudian este fenómeno llaman “tierra de nadie” a la fase líquida del agua por debajo de -40ºC, por la dificultad de acceder a ella experimentalmente. Ahora, un equipo internacional de físicos ha logrado enfriar agua líquida hasta 43 grados bajo cero, y lo demuestra con un método original muy preciso para medir la temperatura.

Un equipo científico enfría agua hasta 43 grados bajo cero sin congelarla Las nubes no son vapor de agua

Un equipo científico enfría agua hasta 43 grados bajo cero sin congelarla Marte tenía mucha agua pero estaba casi toda congelada

El estudio, que aparece en el último número de la revista Physical Review Letters, no es un mero pasatiempo. El agua subenfriada —como se llama cuando permanece en estado líquido por debajo del punto de congelación— existe en la naturaleza, y su presencia influye en la cantidad de radiación solar que absorbe la Tierra. “Existen gotas minúsculas de agua subenfriada a temperaturas que alcanzan los 238 K [unos -35ºC] en las nubes más altas de la atmósfera. Una descripción precisa de la formación del hielo atmosférico podría ayudar a desarrollar modelos climáticos más fiables”, escriben los autores.

Para el experimento inyectaron un hilo finísimo de agua pura en una cámara de vacío. Al agitar la boquilla de la fuente con una frecuencia determinada, el tren de agua se rompe en gotitas idénticas, de unas seis micras de diámetro. Según viajan por la cámara, a 72 kilómetros por hora, las gotas van menguando por evaporación superficial. Como esto ocurre a costa de la energía térmica encerrada en el agua, la temperatura de las gotas disminuye dramáticamente conforme estas pierden volumen. Así, el líquido que entró a temperatura ambiente alcanza los 43 grados bajo cero en apenas unos centímetros de viaje. Finalmente se congela, antes de chocar contra la pared de la cámara.

Los científicos focalizaron un haz láser sobre las gotas para medir su temperatura

Los científicos calcularon la temperatura de las gotas en cada punto del trayecto —con un error de 0,6 grados— iluminándolas con un haz láser focalizado y analizando el espectro de luz dispersado por el agua. Las gotas de agua líquida son esferas perfectas debido a su tensión superficial; esto hace que amplifiquen ciertas frecuencias lumínicas (que son resonantes con su diámetro) pero no otras, dando unos picos característicos en el espectro de dispersión que permiten calcular muy precisamente su dimensión. “Por el tamaño sabemos cuánta agua se va evaporando, y con esto sabemos el enfriamiento que ha tenido que producirse”, explica el investigador del Instituto de Estructura de la Materia (IEM-CSIC) José María Fernández, que es uno de los autores del estudio.

Cuando los picos desaparecen del espectro de luz, los científicos saben que el agua se ha congelado, porque la estructura cristalina del hielo produce fracturas y caras poliédricas en la esfera que rompen la resonancia de las ondas lumínicas. “El agua es un líquido con propiedades muy anómalas por la estructura de puentes de hidrógeno que se forma entre las moléculas”, dice Fernández, “pero no se dispone de una explicación detallada a nivel molecular”. Estos puentes de hidrógeno son los que permiten que el agua sea líquida a temperatura ambiente cuando, por la posición de sus elementos (oxígeno e hidrógeno) en la tabla periódica, cabría esperar que fuese gas, como el amoníaco (NH3) o el ácido sulfhídrico (H2S).

El estudio del agua subenfriada pretende esclarecer la naturaleza de estas estructuras moleculares, que dan al H2O las extraordinarias características que permiten la vida en la Tierra. Entre sus propiedades “anómalas”, el agua es una sustancia prácticamente única por ser menos densa en estado sólido que líquido, lo cual ha permitido preservar la vida bajo las superficies heladas de las grandes masas de agua durante las glaciaciones. También afecta a la vida terrestre porque el hielo que flota sobre los océanos apenas modifica el nivel del mar.

Importancia de las nubes

Importancia de las Nubes

Son tan comunes y corrientes, que a veces las pasamos por alto. Sin embargo, las nubes resultan sumamente importantes para el planeta Tierra y para la vida. No sólo influyen en el clima terrestre, sino que cumplen un rol fundamental junto con el ciclo del agua, aportando lluvia y nieve para los ecosistemas, lo que es fundamental para la vida, tanto vegetal como animal, de los mismos y para su desarrollo.

Aunque esta es una de las funciones principales de las nubes, no es la mas importante de todas. Las nubes son un elemento fundamental para regular la temperatura de la Tierra. Algunas nubes contribuyen a la refrigeración de la superficie terrestre, ya que ayudan a reflejar parte de la radiación solar hacia el espacio.

Mientras que otras, por el contrario, actúan como agentes de retención del calor, atrapando la energía solar y transmitiéndola hacia la superficie terrestre.

Las tormentas también ayudan a esparcir calor sobre la extensión terrestre, de forma que arrastran el calor y las corrientes de aire sobre la superficie terrestre desde zonas cálidas hacia zonas frías y viceversa.

Por lo tanto, las nubes contribuyen y forman parte de un proceso fundamental para repartir las corrientes aéreas y mantener una temperatura adecuada sobre toda la superficie terrestre.

Por ello, debemos tener en cuenta de su importancia y de cómo podemos permitir que sigan cumpliendo su ciclo, manteniendo siempre un impacto ecológico positivo que beneficie a su ciclo, y por lo tanto, al desarrollo de toda la vida sobre la superficie terrestre.

Nubes fuera de la tropósfera

Las nubes que se encuentran a alturas mas elevadas, se encuentran fuera de la tropósfera, que es la capa mas baja de la atmósfera terrestre. Por lo tanto, estas nubes son clasificadas de forma individual, y no se incluyen dentro de las familias clasificadas anteriormente.

Dentro de esta clasificación, se incluyen las Nubes Nacaradas, que se forman y se encuentran en alturas entre los 15 y los 25 kilómetros de altitud. Su formación se basa principalmente en cristales de hielo y agua congelada en suspensión. Incluso algunas presentan una formación con presencia de ácido nítrico y ácido sulfúrico.

Otra formación nubosa que se incluye en esta categoría, se encuentra por encima de los 80 kilómetros, y fueron avistadas hasta una altura de 85 kilómetros. Son las nubes mesosféricas polares, o también llamadas Nubes Noctilucentes.

Estas nubes son avistadas recientemente, ya que no se cuenta con informes de las mismas anteriores a los años 80s, y sólo son vistas si se cumplen ciertas condiciones específicas, desde ciertas latitudes en particular.

Nubes de desarrollo Vertical

Nubes de Desarrollo Vertical

Nubes de Desarrollo Vertical.

Aquellas nubes que crecen o se desarrollan mayormente con elevación vertical, y son oficialmente clasificados como Familia D.

Estas nubes poseen fuertes vientos internos ascendentes, lo que las hace crecer de forma vertical, incluso hasta muchos kilómetros desde la altitud en la que se desarrollan. Estas nubes, a su vez, son las causantes principales de precipitaciones y granizo, incluso hasta son capaces de formar tormentas eléctricas sobre la superficie.

Se sub-dividen en dos clases:

Nubes de desarrollo vertical moderado (Sub familia D1): Se desarrollan a una altitud inferior a los 3 kilómetros y los tipos que las conforman son los Cumulus (Cu) y los Nimbostratus (Ns).
Nubes de desarrollo vertical grande (Sub-familia D2): Se desarrollan sobre los 3 kilómetros de altitud, aunque pueden llegar incluso a superar los 12 kilómetros gracias a sus fuertes corrientes ascendentes, lo que les genera un desarrollo vertical muy elevado. Son las principales encargadas de las precipitaciones de mayor intensidad y tormentas. Presentan distintas especies y nubes accesorias. Entre ellas se encuentran principalmente las de tipo Cumulonimbus (Cb) y Cumulus (Cu).

Nubes bajas vs Nubes altas

Nubes bajas vs Nubes altas.

Las diferentes clases de nubes pueden ser clasificadas según su altura. Para poder diferenciarlas, hablaremos de Nubes Altas, Nubes Medias y Nubes Bajas. También se clasifican de forma individual las Nubes de Desarrollo Vertical, cuya altitud puede comprender las mismas o incluso mas que las nubes horizontales.

Así mismo, existen nubes fuera de la tropósfera a muchos kilómetros de altitud, por lo que no están clasificadas dentro de estas denominaciones oficiales de la OMM. Por ello, se clasifican de forma individual.

Nubes Altas

Las nubes altas, conforman la clasificación oficial denominada como Familia A. Estas nubes, se presentan en nuestro cielo como nubes cuya formación se encuentra a alturas que superan los 6 km, y que pueden encontrarse entre los 6000 y 12000 metros de altitud.

La familia de las nubes altas, se conforman por las distintas especies y variantes de Cirrus (Ci), Cirrostratus (Cs) y Cirrocumulus (Cc), lo que conforma un total de unas 20 especies y variaciones dentro de esta familia.

El espesor de estas nubes no suele superar los 2 kilómetros. Además, gracias a la altitud, su formación se efectúa a una temperatura que ronda los -40°C y los -60°C, por lo que estas nubes están constituidas mayormente por cristales de hielo en vez de gotas de vapor de agua.

Nubes Medias

Las nubes medias, son aquellas cuya formación y altura se concentran entre los 2000 y los 6000 metros. Están clasificadas como Familia B, que cuenta mayormente con la presencia de nubes de tipo estratiformes y estratocúmuliformes.

En esta familia de nubes, las especies y variedades son menos que en la familia A, presentando unas 10 clases, cuyos tipos principales son los Altostratus (As) y los Altocumulus (Ac).

Estas nubes están constituidas mayormente de gotitas de vapor de agua, aunque algunas también pueden contar con la presencia de cristales de hielo en su estructura. Se presentan mayormente con variaciones y tonalidades de colores grisáceos.

Pueden ocasionar precipitaciones y asociarse al mal tiempo, o bien pueden asociarse al buen tiempo, dependiendo de las diversas condiciones atmosféricas presentes.

Nubes Bajas

La Familia C, representa a las nubes clasificadas de altitud baja. Las mismas, corresponden a aquellas que se forman y se mantienen en altitudes menores a los 2000 metros. Esta familia abarca principalmente nubes estratiformes, estratocúmuliformes y cúmuliformes.

Los géneros que abarca esta familia, conllevan un total de más de 10 especies y variedades, entre las cuales las primarias son las Stratus (St), Stratocumulus (Sc) y Cumulus (Cu).

Esta clase de nubes, presentan variaciones en el color, y una amplia tonalidad de grises y blancos, con formas variables y definidas.

Son las encargadas de la precipitación tanto de lluvia como de nieve, dependiendo de su formación y la variación atmosférica.

Fenómeno «Skypunch»

Fenómeno «Skypunch».

Si bien un «Skypunch» no es una nube, si es un fenómeno que resulta muy particular, que no suele ser frecuente en absoluto, aunque resulta muy llamativo e incluso polémico.

Un «Skypunch», es un fenómeno que aparece en ocasiones en nubes de tipo cirrocúmulos y altocúmulos, donde a grandes rasgos, se visualizan como «agujeros» en la nube de forma mayormente elíptica o circular.

Estos se forman cuando la temperatura del agua en las nubes se encuentra bajo cero, aunque ésta no se ha congelado debido a la falta de partículas de nucleación del hielo.

Debido a procesos físico-químicos, se genera un «efecto dominó» al formarse cristales de hielo en la nube, en donde las gotas de vapor de agua que se encuentran al rededor de estos cristales se evaporarán, dejando una especie de agujero en las nubes, que resulta altamente llamativo y atractivo a la vista.

En algunos casos, esto puede producirse con el paso de las aeronaves cuando se dan estas condiciones físico-químicas que generan el proceso.

Este fenómeno no suele ser visto de forma ocasional, por lo que es un gran espectáculo cuando sucede. No es propio de ninguna área o zona exclusiva del planeta, sino que puede producirse y ser avistado en una variedad de lugares.

En ocasiones, este fenómeno resulta polémico ya que debido a su rareza y apariencia extraña, pueden ser confundidos o atribuidos como «OVNIS» (Objetos Voladores No Identificados), aunque no deja de ser simplemente un fenómeno que involucra reacciones físicas y químicas en la naturaleza.

Nubes «Morning Glory»

Nubes «Morning Glory»

Nubes «Morning Glory»

Las nubes llamadas «Morning Glory», son un fenómeno meteorológico que resulta ser poco frecuente. Sin embargo, existe un lugar sobre el norte de Australia, en el Golfo de Carpentaria, que es lugar donde suelen generarse entre los meses de Septiembre y Octubre, si se dan ciertas condiciones climáticas.

Estas nubes resultan un espectáculo y forman parte de la cultura del asentamiento de Burketown. Cada año, las nubes «Morning Glory» atraen a pilotos de planeadores y aviones de vuelo sin motor hasta esta localidad con el fin de planear sobre estas nubes.

Una nube «Morning Glory», es una formación nubosa en forma de «rollo» o «cilindro», cuya longitud puede alcanzar incluso hasta una extensión de más de 1000 km de longitud, y una altura de entre 1 y 2 km. Estas nubes, pueden desplazarse a una velocidad de hasta 60 km/h (kilómetros por hora).

Estas nubes pueden darse junto a ráfagas de viento repentino y un desplazamiento vertical de corrientes de aire.

La formación de esta nube aún no está del todo claro. Sin embargo, se sabe que para la formación de dichas nubes la humedad debe ser extremadamente alta y la brisa marina debe presentarse fuerte.

En el caso del Golfo de Carpentaria, el fenómeno ocurre y puede explicarse debido a la presencia de vientos opuestos e inversiones térmicas sobre el golfo que cierran un proceso complejo. Sin embargo, aún no se ha presentado una explicación a este proceso fuera de dicha región.

A pesar de ser un fenómeno muy poco frecuente y que surge principalmente en esta región del mundo en particular, se han avistado esta clase de nubes en algunas regiones de Latinoamérica, Estados Unidos, en ciertas regiones de Europa y Reino Unido, y en otras regiones de Australia.

Aunque estos casos son muy extraños y menos predecibles, por lo que ocurren de forma muy esporádica.